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Bienvenido a la “nueva normalidad”

Por Mario Alberto Estrella.- Luego de sesenta días de encierro sin sentido, presurosos aceptamos que el mundo que conocíamos no volverá a ser igual;  de la noche a la mañana nos olvidamos de todo lo que fuimos y aceptamos con gusto. Un dia nos fuimos a dormir y despertamos al otro en una realidad alternativa. Ahora nos revelan una nueva secuela: “La nueva normalidad”.

Sin chistar, entregamos nuestras libertades y  la capacidad de establecer nuevos vínculos. Nos refundieron en una congregación donde el principal objetivo era congregarnos y segregarnos.

Fuimos divididos y vencidos por un enemigo que en el peor de los casos tiene el mismo índice de mortalidad que la influenza pero ahora lo disfrazaron con coronas y le colgaban millones de muertes pronosticadas. 

Mientras estamos encerrados, el mundo como lo conocíamos nos ha sido arrebatado; nos espera allá afuera una distopía, un mundo que se parece al nuestro, pero que ya nada tiene de todo lo que le conocimos. 

 De pronto, los camisas pardas resucitaron e inundaron las redes sociales con denuncias de los “rompecuarentenas”. 

Hoy parece que el peor crimen es querer respirar un poco de aire fresco y recibir una dosis de vitamina D. 

El mundo es un río revuelto plagado de pescadores intentando medrar con la peor de las circunstancias que jamás le hayan  impuesto al género humano. Nos  lo impusieron muy adentro de nuestra cerebro disfrazado de miedo y el miedo cundió nada más y nada menos que en 7 mil 700 millones de personas.  

Por su lado, Donald Trump pretende salvar su reelección culpando a China de esta catástrofe. Hace unos días, el presidente de los Estados Unidos dijo (textual)  que:  “Este es el peor ataque al que nos hemos enfrentado nunca. Es peor que Pearl Harbor. Y que el World Trade Center. Nunca ha habido un ataque como este. Y no debería haber ocurrido nunca. Se podría haber frenado en su origen. Se podría haber frenado en China. Debería haberse hecho y no se hizo”.

A Trump le pareció oportuno comparar el coronavirus con el ataque aéreo que provocó la entrada de EEUU en la Segunda Guerra Mundial y con el atentado yihadista que abrió una década de intervenciones armadas americanas en el mundo musulmán. 

Sin embargo, China no hace malos quesos, tres días antes, el estratega militar  Qiao Liang, dijo que no era el momento de “invadir Taiwán”. 

Por primera vez en su vida, este exgeneral de la fuerza aérea asiática  sonaba como la voz sensata en medio del fervor patriótico en redes sociales y los comentarios de los líderes militares que pedían aprovechar la oportunidad del coronavirus. 

En estos momentos bramaban: EEUU no puede defender a Taiwán, ya que sus cuatro portaaviones en el Indo-Pacífico habían sido golpeados por el covid.

Mientras todos los países del mundo enfrentan la emergencia global de la pandemia, en Bielorrusia es como si no pasara nada. Según los últimos datos difundidos por este país,  el 17 de mayo de 2020 había un total acumulado de 28,681 casos. De ellos,  19,023 son casos activos; se acumulan ya 160 defunciones y se alcanzan los 9,498 recuperados.

El número de nuevos casos en las últimas 24 horas ha sido de 951 en una población de 7.5 millones de personas que no ha aplicado el distanciamiento social, cerrado sus negocios ni cancelado los partidos de hockey y fútbol y que sólo ha tenido 160 defunciones, nada mal para un país que no ha hecho nada por frenar la pandemia. ¿No cree usted? 

En una de sus últimas apariciones, el presidente Lukashenko en vez de usar las medidas de prevención que recomendó la OMS y expertos epidemiólogos ante la fácil transmisión y propagación del coronavirus, tenía puesto un equipo de protección…pero para jugar hockey. 

“Aquí no hay virus ¿ves algún virus volando? Tampoco lo veo. Es mejor morir de pie que vivir de rodillas”, le dijo a la reportera riéndose, y agregó: “Este estadio de hockey es un refrigerador; es lo mejor para la salud. El deporte, especialmente en el hielo, es mejor que cualquier medicamento antiviral”.

“¿Es el coronavirus una infección provocada por el hombre o salió accidentalmente del aire? ¿Quién lo necesitaría? […] ¿Intentaron usar esta enfermedad viral o psicosis para sus propios fines e intereses?”, espetó el presidente.

Lukashenko llamó a la pandemia global  “psicosis de masas”, y aseguró que las medidas tomadas por otros países son una “total estupidez”.

Si bien el virus hizo su aparición en China, el caos que estamos viviendo se lo debemos en primera instancia al Dr. Tedros, Director General de la Organización Mundial de Salud (OMS), quien fungió como ministro de salud y de relaciones exteriores de la tiranía marxista de Etiopía. 

Durante su desempeño en ese cargo recibió financiamiento de mi villano favorito Bill Gates, y fue acusado de ocultar brotes de cólera en su país. Cualquiera que se pregunte, como me lo pregunto yo,  ¿cómo un secretario de salud proveniente de una tiranía con un pasado tan conflictivo termina al frente del organismo mundial encargado de velar por la salud de la humanidad? 

Bueno, pues la respuesta nuevamente es Bill Gates.

El hombre pone una chequera casi en blanco en las arcas del  organismo, y que de la nada se convirte en el principal. artífice de esta psicosis mundial.  El señor de MIcrosoft no  tiene en arresto domiciliario sin visos de libertad inmediata.

Hasta que se descubra una vacuna, lo que podría ser en 18 meses, o nunca como en el caso del SIDA, la gente debe de mantenerse confinada, sentenció en una ocasion. 

En los últimos años parece que Bill Gates se encuentra literalmente hasta en la sopa. Su imperio abarca tecnología, generación de energía, alimentación…¿alimentación? así es:  Bill Gates posee 500,000 acciones de Monsanto, el monstruo transgénico que amenaza con monopolizar todos los cultivos del mundo que alimentan a la humanidad y que de a poco se ha metido en la salud del género. ¿Cómo la ve?

A raíz de su Fundación, Bill y Melinda Gates se han incrustado en nuestra salud como la Hidra de Lerna, controlando desde la Organización Mundial de la Salud, hasta  la Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización, sin dejar de lado al Imperial Collage de Londres, de donde salió el modelo matemático que predijo que si no nos quedamos todos en casa, moriríamos.  Autoría del profesor Neil Ferguson, que para variar había recibido un jugoso financiamiento por parte de Bill Gates.

En este momento parece que el único puente  para salir de este infierno, extrañamente se apellida Gates y su nombre propio es Bill. 

Pero para no perder el tiempo con los miles de datos que abundan sobre los cuestionables manejos del señor Microsoft, desde los tiempos en que fue acusado de prácticas monopólicas al intentar despedazar a Netscape, hasta los miles de paralíticos que dejó por su paso en la India mientras intentaba desarrollar una nueva vacuna para la polio,  este nuevo rey del mundo, muy poco tiene de Carmelita Descalza. 

Sin embargo, por sus frutos los conoceréis, dice San Mateo.

Yo me pregunto: una vez que Don Gates nos provea generosamente de una vacuna, ¿cuántas veces al dia tendremos que reiniciarnos? ¿cuantos service packs tendrán que ser descargados a nuestro ADN? ¿cada cuánto nos quedaremos con la pantalla azul anunciandonos “error fatal de sistema”?

¿Estarías dispuesto a dejar entrar a “Cortana” a tu cuerpo?… Ya lo dijo Lukashenko:  “Es mejor morir de pie que vivir de rodillas”

Vamos a acomodarnos en el sillón preferido y a disponernos a ver esta nueva serie mexicana “Nueva Normalidad”. 

¿Tú qué opinas?

Mario Alberto Estrella

Nacido en la ciudad de Chihuahua, Chihuahua, México el veintitrés de Junio del año de mil novecientos setenta. Egresado de la Licenciatura en Comunicación Gráfica, en 1994, Diplomado por el Instituto de Tecnología en Asunción Paraguay en 2001 y Certificado por Macromedia en 2006. A la fecha ha colaborado en quince distintos medios de comunicación, en diversas actividades como redacción, edición, diseño, fotografía y como Web Master.” Durante la última década del siglo XXI recorrí la frontera norte; de Matamoros a Tijuana, trabajando en diversos medios impresos fronterizos. En la segunda mitad de 1999 comienzo un recorrido por América Latina en el Venezuela de Chávez, pasando por el Chile de Bachelet, el Brasil de Lula, 20 años después me encuentro donde comienza la patria.

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